Cada verano bate nuevos récords de calor, y revela las carencias de muchos de nuestros hogares. Miles de viviendas, como aquellas construidas masivamente en los años 60 y 70 para responder al éxodo rural, siguen arrastrando graves deficiencias en materiales y aislamiento térmico.

Hasta hace poco, las casas del Poblado Dirigido de Orcasitas (Usera) tenían calificación energética de E, una de las más bajas en la escala de A a G. Un proyecto de rehabilitación ha revertido la situación: hoy, las viviendas han pasado a ostentar la categoría C y las 2.200 familias beneficiadas han dejado de sufrir temperaturas extremas en el interior de sus hogares.

“La gente pensaba que la cuestión de la eficiencia energética era poner un panel solar”, comenta Manuela Navarro, vecina del barrio, durante un paseo por su barrio. Fue esta mujer de 71 años quien convenció a sus vecinos para movilizarse y exigir que sus casas estuvieran bien aisladas, proceso que duró casi una década. Durante el paseo, señala con cierto orgullo la diferencia entre los edificios que aún no han sido rehabilitados y los que sí, un proceso que ya ha mejorado 90 de los 107 bloques residenciales en un periodo de ocho años. Las obras han consistido en mejoras el aislamiento térmico y la retirada de amianto, principalmente. (ELSALTODIARIO.COM) (LEER MÁS)