José David Carracedo nunca imaginó que la vida en su propia casa fuera a ser tan complicada. El edificio donde reside, ubicado en la calle José Bielsa en el barrio madrileño de Usera, fue desalojado en 2021 y posteriormente rehabilitado para el alquiler en 2022, tras la compra de la empresa Divarian a la SAREB —más conocido como el banco malo— por un valor inferior al de mercado, y desde entonces, asegura, “todo han sido problemas”. Divarian, una sociedad gestionada por el fondo estadounidense Cerberus Capital Management, que cuenta con más de 7.000 viviendas en toda España, se niega a arreglar los desperfectos de las viviendas, ya sean inundaciones, humedades, roturas en las puertas del garaje o la presión del agua. El objetivo de la firma “es vender el bloque con los inquilinos dentro”, pese a que sus contratos de alquiler siguen vigentes.
“Los fondos buitre no son caseros normales, no cuidan de su propiedad, lo que quieren es vender los pisos cuanto antes y a un precio mucho más elevado del que lo compraron. Al entrar en marzo de 2022, nos dieron solo un mes de plazo para solicitar reparaciones, pero pasado ese tiempo, ante cualquier desperfecto argumentan que se debe al uso. En mi caso, el termostato de la calefacción dejó de funcionar en octubre y la respuesta fue que la avería se debía al uso, cuando ni siquiera lo había utilizado”, cuenta a Infobae este padre separado que vive en el bloque junto a sus dos hijos menores. Esta dinámica, añade, “es su forma de echarnos para poder reformar el bloque y venderlo”. (INFOBAE) (LEER MÁS)
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