A orillas del estanque del parque de Pradolongo, en el distrito madrileño de Usera, una pequeña iglesia de cúpula gris coronada con una veleta en forma de gallo observa el paso del tiempo desde hace más de un siglo. Aunque podría parecer que sigue funcionando como templo, su capilla ahora está llena de paneles explicativos que narran su historia desde los años 20 hasta convertirse en Centro de Interpretación Medioambiental. Pese a que ya está rehabilitada, sigue siendo conocida por los vecinos la llaman la «iglesia rota», un sobrenombre que resume su historia: un edificio marcado por la Guerra Civil, el abandono y, finalmente, la recuperación impulsada por el propio barrio.
Su nombre oficial es Maris Stella, fue construida entre 1920 y 1930 y es el único edificio con valor patrimonial histórico del distrito de Usera. Su historia está estrechamente ligada al nacimiento del barrio de Orcasitas. Cuando comenzaron a poblarse estos terrenos, a mediados del siglo XX, la zona apenas contaba con algunos servicios aislados: un basurero, un quemadero de residuos y esta iglesia, acompañada de una pequeña escuela infantil y algunas viviendas dispersas. (20MINUTOS.ES) (LEER MÁS)
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