Rafael Valle nació en Vallecas, creció en Vallecas y vio crecer a sus hijos en Vallecas. Pero ahora 368 kilómetros lo separan de su barrio de toda la vida. A sus 63 años, nunca se hubiera imaginado residiendo en el pueblo valenciano de Montesa, y menos todavía con compañeros de piso. Los precios de la vivienda lo han expulsado de Madrid. Dejó su hogar familiar tras divorciarse y encontrar uno nuevo en la capital le ha resultado imposible con su pensión de 760 euros, dinero que empezó a percibir cuando el vértigo cervical lo alejó en 2018 de las canteras, donde era maquinista: “Me encontré con la jungla, en 2019 por un piso ya pedían más de 1.000 euros al mes, ahora una litera cuesta 600. Esto es un sinvivir y destroza a muchísima gente”.

El mes de enero se cerró en España con una subida interanual del precio del alquiler del 8,1%, según el último informe publicado por el portal inmobiliario Idealista. Madrid, con 21,1 euros por metro cuadrado, se mantiene como la provincia más cara para ser arrendatario, seguida de Barcelona, Baleares y Guipúzcoa. El panorama tampoco mejora para los compradores. Las casas más costosas también están en esta autonomía, donde el metro cuadrado está a 4.241 euros, según la estadística del Colegio de Registradores con datos de 2025.

Tras la pandemia, Valle decidió probar suerte en Cádiz, la tierra natal de sus padres, al encontrar un piso de renta antigua por 350 euros, pero en 2025 el contrato terminó y le subieron el precio casi un 80%. “Siempre ayudé a las personas sin hogar y las apoyé en desahucios, sin saber que más tarde sería yo el que se vería en la calle”, cuenta. Fue entonces cuando conoció el programa Hogares Compartidos, un proyecto en la Comunidad Valenciana que brinda a las personas mayores de 60 años la posibilidad de vivir juntas en la misma casa por un precio que no supera el 35% de sus ingresos, y en ningún caso puede exceder los 345 euros. (ELPAIS.ES) (LEER MÁS)